Todos soñamos aunque no recordemos todos los sueños al despertar, pero hay un 50 % de la población que mientras duerme puede tener una parálisis del sueño.

Qué es la parálisis del sueño

Algunas personas, en mitad de la noche, mientras duermen tienen la sensación de haber despertado y de percibir el entorno en el que están pero sin poder moverse. Perciben que están en su cama o dónde estén durmiendo y sienten que su cuerpo está paralizado. Sufren una parálisis del sueño.

Esta parálisis se presente en el cambio de etapas o fases del cliclo del sueño. La persona se despierta repentínamente del sueño REM o MOR y el cerebro está despierto pero el cuerpo se mantiene en modo REM o MOR por lo que no puede moverse y porque el cuerpo está paralizado.

Una gran parte de las personas a las que les sucede, además de la parálisis, también ven sombras, figuras, un ser que se acerca a la cama o alguien a los pies de la cama. Y algunas veces, también escuchan una voz que puede incluso decir su nombre.

Estas alucinaciones se denominan hipnagónicas y pueden ser visuales, auditivas o táctiles.

Las personas que lo sufren tienen que tener claro que no es una enfermedad y que no les va a causar ningún problema grave.

La parálisis sucede como consecuencia de estar en la fase REM que es la fase en la que soñamos y para que no hagamos los movimientos, que estamos soñando, en la realidad el cerebro paraliza los músculos. Al despertar en esta fase, se percibe el entorno pero el cuerpo sigue con parálisis muscular total propia del sueño REM o MOR.

La respiración no se ve afectada, los músculos de la respiración no se van a paralizar. Pero la persona no puede hacer nada, no puede hablar ni moverse.

Los músculos de los ojos y el diafragma tampoco se paralizan. Pero si afecta a los músculos que rodean la laringe por lo que no se puede hablar.

Ojos de miedo

Qué siente la persona durante la parálisis del sueño

Ante esta experiencia estas personas que no se pueden mover, están paralizadas, y están despiertos o semidespiertos tienen una sensación de miedo y angustia enorme, pudiendo llegar a una crisis de ansiedad por el aumento de adrenalina que segregan ante esta situación.

Además de la parálisis, pueden tener visiones de personas o sombras, también sonidos que pueden decir su nombre y también se puede tener la sensación de tener un peso encima, calor, estrangulamiento en algún caso, aunque no es frecuente, y otras sensaciones corporales con opresión.

Se podría incluso pensar en algo paranormal pero no es así.

Es una experiencia muy muy angustiosa en la que la persona puede llegar a pensar que se va a morir.

La parálisis del sueño se considera como un trastorno del sueño y si te sucede esto no te preocupes, no es grave y no tiene consecuencias para la salud. Y no lleva a la muerte.

El mayor problema es la sensación subjetiva de terror.

Es un fenómeno natural que dura entre 20 segundos a 3 minutos. Aunque este tiempo puede hacerse eterno para la persona que lo sufre.

Antiguamente, se asociaba a fenómenos paranormales de visitantes de la noche que te paralizaban. Especialmente en la Edad Media.

Pero ni es un suceso paranormal ni es una enfermedad en sí. No supone un riesgo para la salud.

Los episodios de la parálisis del sueño son breves pero intensos.

Emociones y salud.

A quién le pasa esto

La parálisis del sueño le puede pasar a cualquier persona. Aproximadamente, la mitad de la población ha tenido o tendrá este tipo de trastorno o experiencia. El 5% la tienen con una frecuencia de una vez al mes

Ocurre con más frecuencia en la adolescencia y a partir de los 60 años porque las fases del sueño son más sensibles. El cerebro no acaba de madurar hasta los 20 años aproximadamente, y es más probable que la estructura del sueño no esté madura. Y a partir de los 60 años hay más alteraciones del sueño.

Sucede más en mujeres que en hombres.

Y tiene que ver con la calidad del sueño por lo que pasará más en personas con una mala higiene del sueño en la que los hábitos para dormir no son saludables.

Causas

No se saben las causas aunque hay factores que afectan:

  • Estrés mental.
  • Estrés postraumático.
  • Tener ya algún caso de trastorno del sueño, como la narcolepsia que se ha mencionado antes.
  • Dormir menos horas de las que el organismo necesita.
  • Horarios irregulares para dormir.
  • Consumir sustancias o fármacos para determinados trastornos o enfermedades.
  • Antecedentes familiares.

Podrían estar asociadas a algún problema de salud como depresión, ansiedad, migraña, apnea del sueño o subidas de tensión. Pero no se deben considerar determinantes para el diagnóstico de estas patologías.

Tipos de parálisis del sueño

Hay tres grupos de la parálisis del sueño según las sensaciones que se tengan:

  1. Del intruso: es la parálisis que también tiene alucinaciones visuales y/o auditivas.
  2. Parálisis del sueño vestibular: se tiene la sención de flotar, dar vueltas y caer por encima de tu cuerpo como si la mente se separase.
  3. Del íncubo: además de la parálisis se siente que no se puede respirar por sentir una presión en el pecho.

También se puede encontrar las siguiente clasificación de la parálisis del sueño según su causa:

  1. Aislada: es lo más frecuente.
  2. En familias: que tienen un componente genético aunque no se ha identificado el gen. Es poco frecuente este tipo.
  3. Asociado a enfermedades: en especial a la narcolepsia, enfermedad en la que la mitad de las personas que la padecen tienen asociada la parálisis del sueño.

Alucinaciones hipnagónicas

Son pseudoalucinaciones con sensación de terror y se interpretan como una amenaza.

Son imágenes del sueño que se enmarcan en la habitación donde están, con sonidos como voces y/o ruiedos y puede haber la sensación de que hay presión en el cuerpo o le tocan.

Personas con estrés postraumático asocian estos momentos con esa situación que les a producido este estrés y lo reviven. En la parálisis del sueño que no tiene ningún problema nada más que la ansiedad que se puede tener en el momento de no poderse mover, se remueve el trauma que se haya tenido o el duelo que se pueda estar pasando. Por eso se ven las imágenes asociadas a ese trauma o al estrés que se esté sufriendo.

Esas imágenes pueden interactuar con nosotros y nos pueden hablar cosas que esperamos, porque hay un componente inconsciente que interviene y se manifiesta lo que queremos ver o escuchar.

Aparecen imágenes de seres queridos fallecidos que se enmarcan dentro del contexto de cada uno.

Y con ello el pensamiento pasa de lógico a mágico pero es algo normal.

Es universal, pasa en todas las culturas.

Recomendaciones

No hay un tratamiento concreto.

Lo que se dan son recomendaciones en el momento de tener el episodio.

En el momento de en que se tiene la parálisis del sueño es muy importante:

  • Recordar que esta parálisis no tiene ninguna consecuencia, que no es grave.
  • Que va a desarecer en tres minutos como máximo.
  • Hay que estar tranquilos y esperar, aunque resulte algo dificil por la ansiedad que se puede sentir al no moverse.
  • Intentar moverse ligeramente, abrir los ojos despacio, con una respiración tranquila.
  • No preocuparse por que no se pueda respirar porque esta parálisis no afecta a la respiración.
  • Enfocar el pensamiento hacia afirmaciones positivas como No pasas nada, Esto se va a pasar, es natural, no es malo ….
  • Tener claro que es algo normal que va a pasar
  • Esperar a que pase con calma.

Con estas recomendaciones, se evitará la crisis de ansiedad que es provocada por la descarga de adrenalina al sentir la angustia de no poder moverse.

Prevención

La parálisis del sueño son más frecuentes cuando no se tiene una higiene del sueño buena. Se duermen pocas horas y trabaja mucho, se tienen turnos de noche o si se tiene ansiedad o depresión y en transtornos o enfermedades como la narcolepsia.

El consumo del alcohol altera la estructura del sueño y favorece estas parálisis. Por este motivo, se aconseja no tomar alcohol, y menos antes de dormir.

Tener una buena higiene del sueño hace que disminuyan estas parálisis del sueño.

En el articulo ¿No puedes dormir bien? puedes leer cómo tener de una buena higiene del sueño.

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